Un compromiso duradero
Nuestra misión fundamental se basa en la creencia de que la paz universal solo puede prosperar sobre los cimientos de la justicia social.
Esta convicción ha guiado a la OIT desde sus inicios, impulsando a la organización hacia el objetivo final de mejorar las condiciones laborales. Su pacto inicial, basado en el principio de la libertad sindical, fomentó un sistema de gobierno único que reunía a gobiernos, empleadores y trabajadores bajo una misma bandera para abordar los problemas que siguen ocupando hoy en día a la OIT: condiciones de trabajo inaceptables, inseguridad generalizada, privaciones y descontento laboral. El tripartismo, concepto novedoso en su día, fue convirtiéndose rápidamente en un enfoque de probada eficacia que nos acercaba a la consecución de la justicia social.
La cooperación al desarrollo es un medio de acción fundamental que contribuye a la mejora de los medios de subsistencia de las personas y produce empleos decentes y productivos. Invertir en la OIT no es solo una decisión estratégica, sino también un compromiso con la promoción de sociedades equitativas y el desarrollo sostenible.




