Invertir en trabajo decente para alcanzar la justicia social

Argumentos a favor de las alianzas de financiación con la OIT

No obstante, sorprendentemente, en 2022, la escalofriante

cifra de 205 millones de personas seguían desempleadas en todo el mundo

205 millones equivale aproximadamente a la población total de un país como Brasil (216,4 millones).

Incluso para aquellos que tienen la suerte de conseguir trabaj

Más del 60 % forman parte del sector informal, a menudo lidiando con condiciones de empleo precarias

El temor a los riesgos relacionados con el clima y la inestabilidad se añade a la incertidumbre económica. Por desgracia, estos desafíos se ven agravados por políticas que han dejado a

Más de 4 mil millones de personas sin ninguna red de protección social

4.000.000.000

El trabajo decente no es solo una expresión de modad

Es el eje central del desarrollo sostenible. Es la materialización de un enfoque centrado en las personas, que defiende el bienestar humano y la justicia social. Esta visión no es solo un ideal, sino una realidad profundamente arraigada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se trata de invertir en las esperanzas, los sueños y la dignidad de las personas en todo el mundo

Un compromiso duradero

Nuestra misión fundamental se basa en la creencia de que la paz universal solo puede prosperar sobre los cimientos de la justicia social.

Esta convicción ha guiado a la OIT desde sus inicios, impulsando a la organización hacia el objetivo final de mejorar las condiciones laborales. Su pacto inicial, basado en el principio de la libertad sindical, fomentó un sistema de gobierno único que reunía a gobiernos, empleadores y trabajadores bajo una misma bandera para abordar los problemas que siguen ocupando hoy en día a la OIT: condiciones de trabajo inaceptables, inseguridad generalizada, privaciones y descontento laboral. El tripartismo, concepto novedoso en su día, fue convirtiéndose rápidamente en un enfoque de probada eficacia que nos acercaba a la consecución de la justicia social.

La cooperación al desarrollo es un medio de acción fundamental que contribuye a la mejora de los medios de subsistencia de las personas y produce empleos decentes y productivos. Invertir en la OIT no es solo una decisión estratégica, sino también un compromiso con la promoción de sociedades equitativas y el desarrollo sostenible.

Estructura tripartita

El informe del Secretario General de las Naciones Unidas, Nuestra agenda común, incluye un rotundo llamamiento a renovar el contrato social basado en los derechos humanos a escala nacional. Si bien es cierto que muchas voces secundan este llamamiento, existen perspectivas distintas sobre lo que debería implicar este nuevo contrato social.

La OIT, con su composición tripartita única y su papel como institución normativa, ocupa una posición central en la configuración y renovación de estos acuerdos. Este enfoque diferenciado confiere a la OIT la capacidad de poner de relieve las prioridades, promover la justicia social y facilitar la renovación del contrato social mediante el diálogo social.

Históricamente, incluso en situaciones en las que la oposición de puntos de vista parecía insuperable y las decisiones difíciles inevitables, los gobiernos, las organizaciones de empleadores y las organizaciones de trabajadores alcanzaron una posición común a través del diálogo social. Los acuerdos tripartitos que emanan de estos diálogos han demostrado ser muy valiosos a la hora de generar confianza, garantizar la inclusividad y poner en ejecución eficazmente las políticas subsiguientes. Este modelo de gobierno ha sido decisivo para defender los derechos fundamentales de los trabajadores, fomentar instituciones del mercado de trabajo funcionales y establecer condiciones propicias para la creación de empleo, el crecimiento inclusivo y el desarrollo sostenible.

El impulso de distintas partes interesadas

El enfoque de la OIT para la promoción del trabajo decente se basa en el compromiso de distintas partes interesadas, ya que cuenta con la participación de los gobiernos, las organizaciones de empleadores y trabajadores de sus 187 Estados miembros, así como de las Naciones Unidas y otros socios para el desarrollo. Al reunir las competencias, recursos y perspectivas de un amplio abanico de sectores en torno al objetivo común de la justicia social y el trabajo decente, la OIT se erige como fuerza más potente para lograr el cambio y el progreso.

La justicia social, pilar fundamental de un multilateralismo más cohesionado, está intrínsecamente ligada al objetivo de alcanzar el trabajo decente para el desarrollo sostenible. La OIT proporciona un cauce vital para fortalecer el tripartismo y el diálogo social dentro de un sistema multilateral conectado.

Promoción de las normas internacionales del trabajo

En el centro de la misión de la OIT se encuentra su papel como agencia de las Naciones Unidas encargada de establecer y promover las normas internacionales del trabajo. Estas normas sirven de guía para fomentar la justicia social y garantizar condiciones de trabajo justas en todo el mundo. Al establecer normas que respetan los derechos humanos, promueven la igualdad de género y defienden el trabajo digno, la OIT orienta a los gobiernos, los empleadores y los trabajadores hacia la creación de entornos laborales inclusivos, seguros y respetuosos. Esto no solo garantiza la cooperación tripartita, sino que también contribuye al desarrollo y la estabilidad generales de las naciones.

Al mismo tiempo, pone de relieve la importancia de plasmar estos derechos en la legislación, las políticas y las instituciones nacionales. Esta transposición no garantiza solo el acceso efectivo a los servicios públicos, sino también la materialización de derechos habilitantes, como la libertad sindical, que aseguran una sociedad más equitativa y justa. Una de las vías fundamentales por las que la OIT puede llevar a cabo esta labor es la cooperación para el desarrollo.

Nuestros socios para impulsar la justicia social

La misión de promoción el trabajo decente de la OIT es posible gracias al apoyo de un amplio abanico de socios de financiación, que abarca varias categorías. Estos socios —entre los que se incluyen socios de financiación bilaterales, las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales, proveedores de financiación nacionales, actores privados/no estatales como empresas, fundaciones y universidades, e instituciones financieras internacionales (IFI)— desempeñan un papel fundamental en las iniciativas de cooperación para el desarrollo de la OIT.

Su apoyo financiero permite a la OIT llevar a cabo proyectos cruciales en más de 140 países y territorios. Los gobiernos que proporcionan asistencia oficial para el desarrollo son elementos fundamentales, ya que aportan alrededor del 65 % de todas las contribuciones voluntarias a la OIT, complementando las cuotas abonadas por los Estados miembros.

La colaboración de la OIT con los socios para el desarrollo va más allá del apoyo financiero, conllevando también una estrecha armonización de las acciones políticas, respaldadas por los recursos y capacidades necesarios. La cooperación Sur-Sur y triangular es una modalidad importante para facilitar los intercambios entre iguales. A través de estas iniciativas concertadas, la OIT trabaja junto con sus socios para promover el trabajo decente como derecho humano fundamental y aspecto integral de la justicia social, incorporándolo en agendas de desarrollo más amplias a escala mundial.

En este empeño colectivo, la OIT actúa como centro neurálgico, reuniendo a socios de financiación y mandantes con un objetivo común: mejorar las condiciones de trabajo y las perspectivas de las personas en todo el mundo. Esta red colaborativa garantiza el respeto de los principios del trabajo decente y el fomento de sociedades inclusivas y equitativas en todo el mundo.

Invertir para lograr un impacto mundial

Financiar la OIT es invertir en trabajo decente, un componente esencial del desarrollo sostenible y un motor fundamental de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Gracias a ello, la OIT y sus socios garantizan un futuro más prometedor para los empleadores, los trabajadores, las sociedades y las economías de todo el mundo. Con su estructura tripartita que propicia la colaboración, sus alianzas entre varias partes interesadas que impulsa del cambio y sus normas internacionales del trabajo que promueven la equidad y la dignidad humana, la OIT se erige como catalizador indispensable para el progreso.

Mientras el mundo se enfrenta a desafíos globales como el cambio climático y los conflictos, la OIT sostiene que las mejores soluciones residen en la transformación de la vida de las personas a través del poder del trabajo decente y el compromiso inquebrantable con la justicia social. Sean quienes sean y estén donde estén, la OIT prevé un futuro en el que todas las personas puedan encontrar esperanza, un propósito y una vida mejor a través de un empleo digno y una sociedad justa.

¡Me interesa! ¿Y ahora qué?

La OIT se financia mediante una combinación de cuotas y contribuciones voluntarias. Estos recursos respaldan el avance de las prioridades de la OIT en materia de trabajo decente, establecidas tanto a nivel nacional como regional y mundial, en consulta con sus mandantes, y descritas en su Programa y Presupuesto bienal y en los programas nacionales de trabajo decente. Las contribuciones voluntarias, que constituyen casi la mitad del presupuesto total, permiten a la OIT introducir cambios positivos en la vida de las personas.

Nuestras áreas temáticas

Impulsar una transición justa

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Alcanzar el trabajo decente en las cadenas de suministro

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Fomentar el trabajo decente en contextos de crisis ya través del nexo acción humanitaria-desarrollo-paz

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Mejorar la cobertura de la protección social para todos

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Erradicar el trabajo infantil y el trabajo forzoso

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Promover la igualdad de género para todos

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Facilitar el aprendizaje a lo largo de toda la vida y el desarrollo de competencias

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Invertir en la OIT promueve el trabajo decente, responde a los objetivos de desarrollo sostenible y actúa como catalizador del progreso mundial.