3.1 El proceso
 

 

La evaluación es un proceso continuo en el que las personas valoran y reflexionan sobre sus experiencias de aprendizaje. Cada "evaluación personal" puede ser discutida dentro de un grupo y mejorada a partir de un análisis colectivo, contribuyendo de esta manera a un enriquecimiento individual, de grupo y finalmente del curso.

Los puntos clave en este proceso son:

  • ?qué se está aprendiendo?

  • ?cómo se está llevando a cabo el aprendizaje?

La evaluación es más eficaz cuando se realiza como un proceso continuo. Procesos de síntesis (por ejemplo, el cuestionario de final de curso) reflejan experiencias que solamente pueden ser aplicadas fuera del curso, pero no sirven de guía al proceso de aprendizaje de los participantes durante el curso. Por lo tanto, su valor a nivel metodológico es bastante limitado. Su utilización como un proceso de síntesis (por ejemplo, el perfil de los participantes en relación a los objetivos o resultados a ser logrados) puede resultar de mayor utilidad para el formador. No obstante, la aplicación del cuestionario de evaluación, de final de curso es limitada para la generación de un proceso negociado de aprendizaje, o para evaluar el rol del formador y la metodología de formación.

Los programas y las actividades del curso tal y cómo se presentan en este manual hacen de la evaluación un punto basilar a lo largo del proceso de formación. Cada uno de los procesos de evaluación depende de los objetivos individuales o de grupo establecidos, generando de esta forma una responsabilidad colectiva en relación a los contenidos y al progreso del curso.

Naturalmente, al inicio del curso, es necesario co-responsalizar colectivamente el grupo tanto a nivel de la metodología como del rendimiento del curso. Este punto debe ser continuamente recordado tanto por el formador como por los participantes durante todo el periodo de su realización. Una variedad de objetivos, capacidades y tareas a desarrollar asegurarán la flexibilidad del curso y el ajuste a las necesidades de los participantes: Todo esto es posible gracias a un proceso de evaluación continuo.

El proceso de evaluación y su desarrollo a lo largo del curso resulta más eficaz cuando se incluyen reuniones diarias y se efectúan revisiones semanales de acuerdo con las unidades didácticas previstas en el diseno de la formación así como la aportación de la experiencia de los participantes.

La evaluación también puede llevarse a cabo, formal o informalmente, al final de cada sesión. Esto es muy útil cuando, por ejemplo, se introduce un nuevo método de aprendizaje. La evaluación es también relevante para reajustar los contenidos del curso, por ejemplo, durante sesiones en las que se presentan los trabajos de grupo. Preguntas sencillas que se pueden usar son las siguientes:

  • ?Te hace falta más información sobre este tema?

  • ?Este tema sobrepasa nuestro nivel de competencia?

  • ?podemos aplicarlo en otro lugar?

  • ?Hemos olvidado algo?

La estructura y diseno del curso debería permitir la introducción de sesiones particulares en las que el grupo pueda evaluar más profundamente lo aprendido y los métodos utilizados. Este hecho permite afinar los contenidos del curso a través de cambios específicos en el programa. Este proceso debe incluir la experiencia y reflexión del formador, que deberá actuar de acuerdo a las necesidades y a las experiencias de los participantes.

Listado de control: objetivos del proceso de evaluación

Los objetivos principales de todo proceso de evaluación deberían ser:

  • verificar si los objetivos y las metas han sido alcanzados
  • redefinir los objetivos futuros
  • valorar y medir la eficacia y el valor de:
  • los contenidos del curso
  • los materiales del curso
  • métodos y procesos del curso
  • el papel del formador
  • el proceso de aprendizaje
  • verificar el progreso de los participantes
  • verificar la validez de los soportes organizativos
  • aportar modificaciones y mejorar el modo de trabajar
  • trabajar mejorando continuamente las condiciones de trabajo
  • definir la validez y pertinencia del material suministrado
  • aprender de la experiencia de los participantes

 
3.2 El papel del formador
 

El formador tiene que aportar con mucha prudencia su propia evaluación sobre el aprendizaje y desarrollo del curso y del grupo. Es el formador el que tiene que ayudar al grupo a generar ideas y descubrir intereses por medio de una evaluación continua que permita alcanzar un nivel máximo de aprendizaje. Esto supone:

  • llegar a definir prioridades junto con los participantes cuando los argumentos son excesivos o el tiempo es reducido

  • tratar todas las cuestiones, no sólo las que inicialmente parecen más importantes, todas ellas deben ser consideradas y se debe estimular la participación de los miembros más reservados.

  • activar estrategias - proyectos, equipos de trabajo, grupos de aprendizaje - ahí donde un aprendizaje paralelo pueda tener lugar.

  • crear situaciones para la existencia de varios procesos simultáneos

Es importante que el formador incentive el proceso de evaluación, evitando el comando debido a su mayor experiencia y capacidad. Incluso, es posible intercambiar las posiciones de tal forma que los participantes ocupen el puesto del formador, siempre bajo su control.

Estas opciones producirán experiencias muy diferentes en los participantes y, por supuesto, un valor diferente en el uso del proceso de evaluación.

Es importante que el formador ayude al grupo a establecer una "crítica constructiva y positiva" en relación a la evaluación. Como consecuencia, los participantes beneficiarán de:

  • una mejora de sus capacidades

  • una mayor eficacia del curso

  • una metodología dinámica de ensenanza/aprendizaje

El formador, a su vez, obtendrá los siguientes beneficios:

  • una mayor participación

  • una mayor motivación y un incremento de las capacidades

  • metodologías interactivas

Por el contrario, los procesos de evaluación basados en críticas negativas poco constructivas son inútiles para los participantes, el formador y la institución organizadora.

Un proceso de evaluación eficaz mejora el aprendizaje y la adquisición de capacidades por parte de los participantes y del formador y consecuentemente mejora la calidad en los cursos. Esto beneficia a la organización aumentando su reputación, obteniendo de esta forma mayor número de cursos y mayores inversiones por parte de aquellas organizaciones que recurren a los cursos como soporte de trabajo.

Solamente con un proceso de evaluación meticuloso se puede obtener un "producto" formativo coherente y de alta calidad.

Listado de control: métodos de evaluación

  • pregunta/respuesta:

  • informal: en grupos

en sesiones de presentación de trabajos de grupo/individuales

  • formal: cuestionarios

cuestionario de evaluación final de curso

opción: los participantes pueden disenar el cuestionario de final de curso

  • discusión en grupos:
  • informal: sin apuntes
  • formal: presentada en informes o rotafolios
  • perfil de salida del participante:
  • evaluación de las capacidades/competencias adquiridas
  • valoración de resultados
  • autoevaluación
  • evaluación del formador

Nota: Solamente con un proceso de evaluación formativ se definen los perfiles de entrada y salida (por ejemplo, los participantes/formadores completan el mismo cuestionario al principio y al final del curso para compararlos posteriormente).

  • informes del curso elaborados por:

  • los participantes
  • los participantes y el formador
  • el formador
  • los patrocinadores de los participantes
  • reuniones de curso
  • revisiones semanales
  • evaluación a mitad de curso
  • evaluación al final de curso
  • ejercicios:
  • tareas específicas, por ejemplo análisis de los métodos de ensenanza; sesiones prácticas para retroalimentar capacidades; simulación de un rol/dramatización; práctica docente. Listado de ulteriores necesidades en relación con tareas específicas; etc.

  • seguimiento

  • revisiones mensuales, semestrales, anuales
  • cuestionarios/conferencias/cursos de corta duración

 
3.3. Evaluacion de fin de curso
 

Hoy en día, es normal efectuar la evaluación al final de un curso. Su propósito es el siguiente:

  • ayudar a los participantes a medir su propio nivel de aprendizaje

  • ayudar al formador a la planificación de futuros cursos

Cuando la evaluación forma parte del proceso de aprendizaje, la evaluación final de un curso puede satisfacer un mayor número de objetivos. Esto puede llevar a la revisión global del curso, permitiendo consolidar los resultados obtenidos a través de evaluaciones anteriores y dando la posibilidad a los participantes de verificar por sí mismos lo que han aprendido, cómo lo han aprendido, cómo desearían seguir aprendiendo y cómo pueden ensenar a los demás. Es importante que la evaluación sea prevista a lo largo de todo el proceso, desde el inicio hasta el final.

A nivel de grupo, es muy útil introducir en el proceso de evaluación final la discusión sobre cómo se han alcanzado los objetivos del curso, cómo se han satisfecho un amplio campo de intereses y necesidades y cómo se sienten los participantes al final del curso. La evaluación tiene que hacer parte de un proceso en el que, aún si el curso acaba, el proceso de aprendizaje continua. Es importante que los participantes sean equipados con instrumentos de aprendizaje con los que sean capaces de continuar aprendiendo, y aplicar sus experiencias a su propia organización sindical.

La evaluación como parte del proceso formativo, es el instrumento adecuado para seguir aprendiendo y evolucionando.